Kinder+Lab se une a Achap

Una nueva mirada, basada en la libertad creativa y en la integración de los equipos, es el aporte que Kinder+lab desea realizar en la Achap. Con seis años de vida, la agencia propone destacar las buenas ideas y a las marcas que enriquecen la industria creativa.

¿Oye, y por qué se llaman Kinder+Lab? Es una pregunta que probablemente se hace un potencial cliente al momento de conocer a Rodrigo Lledó y Cristián López, fundadores de la agencia. Dicen que la etapa de niño es la etapa más creativa del ser humano. Cuando vas creciendo, vas perdiendo esa libertad de crear. Como dice la frase: Un adulto creativo, es un niño que sobrevivió” afirman Lledó+López.

Esa búsqueda por la libertad de crear fue la que provocó el nacimiento de Kinder+Lab el año 2011. Tanto Lledó como López provienen de agencias de red tradicionales que, según la opinión de ambos, cuando las estructuras se vuelven más pesadas se limita el dinamismo para la realización de proyectos más innovadores. Buscando escapar de esa dinámica, decidieron emprender y generar un ambiente creativo más flexible e integrador. Un creativo hoy día tiene que ser integral, capaz de entender la problemática de un negocio, desarrollar ideas, y relacionarse con cliente en la atención. Por eso en nuestro modelo no tenemos ejecutivos de cuenta. No hay intermediario entre el creativo y el cliente, señala Lledó.

Para López , la integración es algo esencial en la cultura de la agencia.  Por eso suelen repetir que su equipo de trabajo está compuesto por líderes creativos, capaces de entender la marca, el contexto donde compite, de aportar con ideas, no sólo desde la comunicación, y a partir de eso, sacar adelante proyectos sin la necesidad de derivar responsabilidades en otra persona.

Otra de las características que destacan los creativos es su concepto de libertad con responsabilidad, donde cada integrante de la agencia es responsable de su tiempo.  Aquí cada uno está a cargo de sus proyectos, uno maneja sus horarios, y es súper bien entendido. Es un equipo consolidado, con tres años, donde jamás me he encontrado con alguien que no haya entregado su trabajo a tiempo, asegura Lledó.

kinderlab

Bajo este esquema horizontal, con una estructura pequeña y donde todos los integrantes cumplen el rol de líder, la selección del equipo toma especial relevancia. Nos la jugamos todo por la persona que estamos contratando. Buscamos una persona que se quiera comer el mundo, pero a la vez, que sea capaz de ir a Meiggs o a un taller de electrónica, si es necesario investigar para sacar un proyecto adelante. Podríamos tener un grupo de 25 personas, pero no nos interesa crecer por crecer. Tiene que ser un crecimiento orgánico con marcas que aporten a nuestra cultura. Un creativo perfectamente puede liderar 2 ó 3 proyectos. Por ejemplo, cuando nosotros tenemos licitaciones, estamos todos metidosaquí cuando falta una pieza creativa se nota, y eso es bueno, porque quiere decir que cada integrante es importante y acá no son un número más, afirman.

Y es esa mirada renovada de la industria con la que desean participar de la Asociación. 

“Queremos contribuir a que la Achap tome un camino más ligado a la construcción de marcas. Queremos generar valor para la Asociación, para la industria creativa.”

Queremos, por ejemplo, que el Festival Achap valore y premie a los clientes que se atreven, a los generan trabajo para nuestra industria, los que generan un impacto real en la gente, señalan.

En relación al foco o al tipo de servicios que realizan, Kinder+Lab es reacio a las etiquetas. No se consideran una agencia tradicional, ni digital, ni de nicho. Somos una agencia creativa, donde la idea siempre estará en el centro de todo, más allá del medio o la forma que tome. Por eso, en nuestros trabajos encontrarás spots,  libros, documentales, programas, nuevos productos, etc., dice López. Todo depende de una buena idea. Y de un adulto con creatividad de niño que sea capaz de llevarlo a cabo.

La primera vez

“Dame 5 minutos para presentarte un video con un proyecto”. Así partió la relación que tienen hasta ahora con CCU y su marca Gatorade. Todo comenzó cuando por iniciativa propia tomaron el teléfono –todavía no tenían ningún cliente–, y buscaron llegar hasta un gerente del holding con la intención de presentarle una buena idea que habían trabajado. El ejecutivo accedió, le encantó y aprobó la propuesta… pero, un inesperado cambio en la gerencia dejó la idea durmiendo eternamente en una carpeta olvidada. Pasó el tiempo, y las vueltas de la vida permitieron que los llamaran a una licitación, la cual ganaron. Gracias al buen trabajo realizado con Gatorade, al poco tiempo se sumaron otras marcas, como CDF, Escudo, Universidad Mayor, Adrenaline Red, Nestlé Pure Life, Daewoo, AVN y Cordillera.