Señales detrás de la tragedia

Hace algunos meses atrás, los chilenos nos vimos frente a la necesidad de encerrarnos en nuestro interior para, en un íntimo acto de constricción y reflexión, empatizar nuevamente con las personas y nuestro entorno. Vivimos la inminente necesidad de volver a re conectarnos con nuestros afectos esenciales, conectarnos otra vez con palabras como dignidad, sentido social, respeto, igualdad y empatía.

Nuestro mundo publicitario se remeció y debió reformatear su discurso para volver a conectarse con sus audiencias de una forma más humana, sencilla y directa, que establezca el puente de una conversación fresca y fluida entre las marcas y las personas.

Y el desafío no era fácil.
Y estábamos confundidos y desorientados.
Y asumimos todos el compromiso de cambiar lo que ya no funcionaba.

En eso estábamos cuando, precipitadamente, debemos volver a encerrarnos. Ahora en nuestras casas, sin poder tocarnos, sin reunirnos, esta vez físicamente desconectados y amenazados por un enemigo microscópicamente invisible que, nuevamente, nadie supo ver.
Y no sabemos cuánto durará esto, ni que terribles consecuencias tendrá, ni a cuanta gente afectará, porque las predicciones no son alentadoras.

Pero debemos saber leer las señales detrás de la tragedia.

Se nos abre, nuevamente, una nueva oportunidad de llevar adelante ese compromiso tácito que asumimos en octubre, con el denominado estallido social, para humanizar la comunicación de las marcas que manejamos cuando, sin perder el foco del objetivo comercial, logramos construir un mensaje que sea un aporte y una contribución a la tranquilidad y la armonía interior de las personas en estos difíciles momentos.
Es ahora cuando las marcas deben acercarse a sus clientes para darles una mano, aunque esté prohibido darla, y empatizar con sus preocupaciones y anhelos, en un entorno complejo y hostil.

Es ahora cuando clientes y agencias deben actuar como verdaderos socios estratégicos , y estar más cerca que nunca de sus consumidores, para ir construyendo juntos el verdadero valor y propósito de las marcas, basado en estrategias comerciales que empaticen y se hagan cargo de las reales condiciones y necesidades de las personas.

Es ahora más que nunca cuando, como un solo equipo, los conceptos de dignidad, sentido social, respeto e igualdad con que nos comprometimos antes, deben ponerse a prueba.
Es ahora cuando debemos ser creativos, positivos y optimistas, pero también realistas, imprimiendo ese sello en todo lo que hagamos, porque sabemos perfectamente bien que ser positivos no es lo mismo que ser ciegos.

Esta situación nos ha dado la oportunidad perfecta para comprobar la tela de la que está hecha cada agencia de Achap. Hemos comprobado el tremendo sentido de responsabilidad de quienes trabajan en nuestros equipos, el talento y el profesionalismo demostrado cuando las circunstancias nos obligan a cambiar los sistemas, trabajando a distancia, sin perder nunca el compromiso que tenemos en cada proyecto que emprendemos.

Somos nosotros los llamados a ser los primeros en activar la Economía Creativa de nuestro país, haciendo de la creatividad un motor fundamental de transformación, no sólo desde lo económico, si no desde la integración social y de la identidad cultural.
Estamos llamados a hacerlo éticamente, con responsabilidad social, tanto para el interior de nuestras empresas, como para las audiencias de las marcas que manejamos.

Qué mejor manera de estar conectados con las personas, y no existe virus que lo impida!

 

Cristián Frederick
Presidente de ACHAP